Dionisio Pamploma

Biografia y aportes

nacimientoDionisio Pamplona Polo nació el 11 de octubre de 1868, en la localidad de Calamocha, provincia de Teruel (España), siendo el 2º de 3 hermanos , del matrimonio de Santiago Pamplona y Damiana Polo.

Colegiosngresó al noviciado de la Orden de las Escuelas Pías en la ciudad de Peralta de la Sal (provincia de Huesca) en 1882Estudió la filosofía en Ayegui y la teología en San Pedro de Cardeña. Finalmente, fue ordenado sacerdote el 7 de septiembre de 1893, en la comunidad de los escolapios de Jaca.[2]Dionisio fue ejerció diferentes cargos en su orden religiosa: especialmente como profesor en los colegios de Jaca, Sos del Rey Católico, Zaragoza, Alcañiz, Pamplona y Barbastro; además de ecónomo, secretario provincial y maestro de novicios. En 1919 fue trasladado a la comunidad escolapia de Buenos Aires (Argentina) y regresó a España en 1923 para ocupar el cargo de director del colegio de Pamplona. En 1934 fue elegido superior de la comunidad escolapia de Peralta de la Sal (Huesca).

EncarcelamientoAllí le sorprendió el inicio de la guerra civil española. El 23 de julio de 1936, milicianos entraron armados en la comunidad y se llevaron a todos los religiosos y los encarcelaron en Casa Llari. A Dionisio lo encerraron en la cárcel del pueblo y más tarde fue trasladado a la cárcel de Monzóncuando cuando fue apresado y encarcelado. Escapó de la prisión sólo para ir a la parroquia y consumir las especies sacramentales y evitar profanaciones sacrílegas. Le pidieron luego que entregara las llaves del templo, pero respondió: ¨No las entregaré sino al obispo que me las confió¨.

MuerteEl 25 de julio lo sacaron junto a otros veintitrés prisioneros y los acribillaron en la Plaza Mayor. Dionisio iba a la cabeza del grupo y murió a gritos de «¡viva Cristo Rey!». Sus restos fueron arrojados a una fosa común en el cementerio del pueblo.

Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995,a la cabeza de un grupo de doce compañeros mártires escolapios de Aragón.En la ceremonia, llevada a cabo en la plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano, el pontífice destacó que «Dionisio Pamplona y sus compañeros mártires no son héroes de una guerra humana, sino educadores de la juventud, que por su condición de religiosos y maestros afrontaron su trágico destino como auténtico testimonio

  • ¨No las entregaré sino al obispo que me las confió¨
  • “Como quien va a una fiesta”
  • “Pasamos por unos tiempos muy difíciles y no hay más remedio que obrar con toda prudencia para que nadie pueda decirnos que estamos fuera de nuestro lugar…”